Toda empresa convive con pasivos y deudas, pero no todas los gestionan de forma que jueguen a favor del negocio. El problema no es tener deuda, sino no entender cómo influye en la liquidez, la solvencia y la capacidad de crecimiento. Se lo explicamos…
Como ya sabrá, los pasivos representan todas las obligaciones de la empresa frente a terceros: bancos, proveedores, administraciones públicas, personal o socios. Incluyen tanto deudas financieras como compromisos operativos y fiscales.
En la práctica, los pasivos determinan:
- Cuánto margen de maniobra tiene la empresa,
- Cuánta liquidez necesita para operar con normalidad, y
- Hasta qué punto puede asumir nuevos proyectos o inversiones.
Una empresa puede ser rentable en términos contables y, sin embargo, estar asfixiada por su estructura de pasivos.
- Atención. Beneficio no siempre significa salud financiera si los pasivos no están bien dimensionados.
Tipos de pasivos y su efecto real en el día a día
No todos los pasivos pesan igual ni generan los mismos riesgos. Conviene distinguir, al menos, entre:
- Pasivo corriente: deudas a corto plazo (proveedores, Hacienda, Seguridad Social, préstamos a menos de un año).
- Pasivo no corriente: deudas a largo plazo (préstamos, leasing, financiación estructural).
Un exceso de pasivo corriente suele traducirse en tensiones de tesorería, mientras que un pasivo a largo plazo mal ajustado puede limitar la capacidad de inversión futura.
Cuando la mayor parte de la deuda vence a corto plazo, el riesgo no es teórico: es inmediato.
Cuándo la deuda deja de ser una herramienta útil
La deuda no es negativa por sí misma. Bien utilizada, permite crecer, invertir o estabilizar la empresa. El problema aparece cuando:
- Se financia gasto corriente con deuda estructural,
- Se encadenan aplazamientos fiscales como solución permanente,
- Se acumulan proveedores por falta de planificación de pagos, o
- No se revisa la capacidad real de devolución.
En estos casos, la deuda deja de impulsar la empresa y pasa a condicionar todas las decisiones, desde contratar hasta fijar precios.
- Atención. Si las decisiones se toman pensando primero en « qué deuda vence este mes », algo ya no está equilibrado.
Señales habituales de desequilibrio en los pasivos
Existen indicios claros de que la estructura de pasivos necesita corrección:
- Retrasos recurrentes en pagos,
- Dependencia constante de pólizas de crédito,
- Uso de aplazamientos fiscales de forma continuada,
- Dificultad para acceder a nueva financiación,
- Pérdida de credibilidad frente a proveedores.
Estas señales no suelen aparecer de golpe, sino de forma progresiva.
Cuando el problema ya es visible en caja, suele llevar tiempo gestándose en el balance.
Formas habituales de corregir una estructura de pasivos desequilibrada
La corrección no pasa siempre por « ganar más », sino por reordenar lo que ya existe. Algunas medidas habituales son:
- Reestructurar plazos: convertir deuda a corto en largo plazo cuando sea viable.
- Unificar financiación: sustituir múltiples deudas pequeñas por una estructura más clara.
- Revisar política de pagos: negociar proveedores y calendarios realistas.
- Ordenar deuda pública: planificar aplazamientos fiscales dentro de un marco sostenible.
- Refuerzo patrimonial: aportaciones de socios o capitalización de deudas cuando procede.
Cada empresa requiere una combinación distinta, no soluciones estándar.
- Atención. Reordenar deuda a tiempo suele ser más eficaz -y menos costoso- que reaccionar tarde.
La importancia de anticiparse
Una revisión periódica de pasivos permite detectar problemas antes de que se conviertan en urgencias. Analizar ratios básicos, flujos de caja y vencimientos futuros ofrece una visión mucho más real que mirar solo el resultado del ejercicio.
En muchos casos, pequeños ajustes preventivos evitan escenarios de bloqueo financiero.
- Atención. El mejor momento para corregir la deuda es cuando todavía no duele.
Veamos un ejemplo sencillo:
Situación inicial de una empresa de servicios:
- Activo total: 500.000 €
- Fondos propios: 150.000 €
- Pasivo total: 350.000 €
Desglose del pasivo:
- Proveedores y deudas a corto plazo: 220.000 €
- Préstamos a largo plazo: 130.000 €
El problema no es el volumen total de deuda, sino que el 63% del pasivo vence en menos de un año, generando tensiones constantes de tesorería.
Medidas correctoras aplicadas:
- Reestructuración bancaria de 100.000 € de deuda a corto plazo a 5 años.
- Aportación de socios de 50.000 € para reducir deuda con proveedores.
Situación tras el ajuste:
- Pasivo corriente: 120.000 €
- Pasivo no corriente: 230.000 €
- Fondos propios: 200.000 €
Resultado:
- Mejora inmediata de liquidez.
- Menor presión mensual de pagos.
- Mayor capacidad para planificar y negociar.
A pesar de que la facturación no ha aumentado, la empresa recupera su estabilidad financiera, actuando de esta manera.
Checklist: Diagnóstico financiero de pasivos y deudas en la empresa
Responder con sinceridad a estas preguntas suele ser el primer paso para anticiparse y corregir a tiempo. Nosotros le ayudamos en el proceso
Marque SÍ o NO en cada punto:
1. Liquidez y tesorería
☐ La empresa puede atender pagos mensuales sin tensiones habituales
☐ No se depende de forma constante de pólizas de crédito para pagar gastos corrientes.
☐ El saldo de caja o bancos cubre con holgura los vencimientos inmediatos
Si la liquidez solo se mantiene recurriendo a financiación puntual, el problema suele estar en la estructura de pasivos.
2. Deuda a corto plazo
☐ La mayoría de las deudas a corto plazo tienen una planificación clara de pago
☐ No se acumulan proveedores fuera de plazo de forma recurrente
☐ Los aplazamientos con Hacienda o Seguridad Social no se usan como solución permanente
Un pasivo corriente elevado es uno de los principales focos de riesgo financiero silencioso.
3. Deuda a largo plazo
☐ Las cuotas de préstamos o leasing son asumibles con la generación real de caja
☐ La deuda a largo plazo financia inversiones y no gasto corriente
☐ No se han renegociado préstamos por urgencias de tesorería en el último año
Cuando la deuda a largo plazo se usa para « tapar agujeros », el problema se desplaza, no se resuelve.
4. Relación entre deuda y patrimonio
☐ Los fondos propios no se han ido reduciendo ejercicio tras ejercicio
☐ La empresa no depende exclusivamente de financiación externa para operar
☐ Existe margen para absorber pérdidas sin comprometer la continuidad
Una empresa con poco patrimonio es más vulnerable ante cualquier desviación de ingresos.
5. Capacidad de maniobra y decisiones
☐ Las decisiones estratégicas no están condicionadas por vencimientos inmediatos
☐ Se puede invertir o crecer sin que la deuda sea el primer freno
☐ La empresa puede negociar con proveedores desde una posición equilibrada
Cuando la deuda marca la agenda, la empresa pierde capacidad de decisión.
6. Visión y control financiero
☐ Se dispone de una previsión de tesorería a varios meses vista
☐ Se conocen los vencimientos futuros con claridad
☐ El análisis financiero va más allá del resultado contable anual
Sin previsión, los problemas financieros siempre llegan antes que las soluciones.
Resultado orientativo
- Mayoría de respuestas SÍ → La estructura financiera es razonablemente equilibrada.
- Varias respuestas NO → Conviene revisar pasivos, plazos y financiación antes de que aparezcan tensiones mayores.
- Muchos NO concentrados en corto plazo y liquidez → Riesgo elevado de desequilibrio financiero a corto plazo.
Atención. Este checklist no sustituye un análisis financiero completo, pero sirve como señal de alerta temprana para detectar cuándo es necesario actuar.
Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.
Un cordial saludo,





