Cada vez más profesionales están incorporando el coche eléctrico a su día a día. Lo que no siempre está tan claro es hasta qué punto el gasto en electricidad puede considerarse deducible.
Hay decisiones que parecen puramente operativas, casi de sentido común, como pasarse al vehículo eléctrico para trabajar. Sin embargo, cuando se traslada esa decisión al terreno fiscal, la lógica deja de ser tan lineal.
En los últimos meses, a raíz de distintos pronunciamientos de la Dirección General de Tributos (DGT), en particular la consulta V2119-25, se ha generado una cierta sensación de flexibilidad en torno a la deducción del gasto eléctrico. Pero conviene no quedarse solo con el titular, porque el detalle cambia bastante el resultado.
El IVA de la electricidad y su deducción
La interpretación más reciente permite deducir el IVA de la electricidad destinada a la recarga del vehículo cuando exista una vinculación clara con la actividad económica. Es decir, si el gasto responde al desarrollo de la actividad profesional, ese IVA puede formar parte de las deducciones. Ahora bien, esa afirmación, que suena sencilla, tiene matices.
- No basta con utilizar el coche para trabajar de forma habitual. Hay que poder justificar que la electricidad consumida está efectivamente vinculada a esa actividad.
- Cuando la recarga se realiza en el domicilio, la separación entre consumo personal y profesional debe estar bien acreditada. Sin medición diferenciada, la deducción se vuelve más discutible.
El cambio de criterio por Hacienda
Durante años, la Agencia Tributaria ponía el foco en el porcentaje de uso del vehículo. Se deducía en función de ese porcentaje y debía coincidir con lo reflejado en la contabilidad. Ahora, el enfoque se desplaza. La clave ya no es tanto el porcentaje exacto, sino la realidad del uso profesional. Esto ha abierto la puerta a deducciones más amplias, pero también ha incrementado la exigencia probatoria.
La flexibilidad no significa libertad total. Si se pretende aplicar una deducción completa, habrá que demostrar que el uso profesional es prácticamente exclusivo.
- Atención. No ajustar la contabilidad o los registros a esta nueva realidad puede generar incoherencias que acaben en revisión.
La diferencia clave entre IVA e IRPF
Aquí es donde más errores se están produciendo. Una cosa es el IVA y otra muy distinta el IRPF.
En el caso del IVA, puede admitirse cierta flexibilidad si el gasto está vinculado a la actividad. Sin embargo, en el IRPF la exigencia es mucho más estricta.
Para que los gastos del vehículo, incluida la electricidad, sean deducibles en el IRPF, el coche debe estar afecto a la actividad de forma exclusiva.
Y cuando se habla de vehículos turismo, esa exclusividad no se presume.
Usar el vehículo también para fines personales, aunque sea de forma ocasional, puede impedir la deducción en el IRPF.
- Atención. Confundir el criterio del IVA con el del IRPF es uno de los errores más habituales y con mayor impacto económico.
Qué significa realmente que el vehículo esté afecto
No se trata solo de utilizar el coche para trabajar. La normativa exige algo más exigente. Debe existir una afectación real, continuada y prácticamente exclusiva a la actividad.
En determinados casos, como transportistas, agentes comerciales o taxistas, esta afectación se presume con mayor facilidad. En otros perfiles profesionales, la carga de la prueba recae totalmente en el contribuyente. Elementos como la rotulación del vehículo, el tipo de actividad o incluso la lógica del uso pueden ayudar, pero no garantizan nada por sí solos.
- Atención. No registrar el vehículo en los libros de la actividad puede impedir cualquier deducción, aunque el uso sea claramente profesional.
La Administración no establece pruebas concretas válidas de forma automática. Cada caso se valora de manera individual.
Recarga en domicilio y justificación del gasto
La recarga en el domicilio es una de las situaciones más habituales… y también una de las más delicadas. Si no existe un sistema que permita identificar el consumo eléctrico del vehículo de forma separada, justificar la deducción se complica.
En la consulta V2119-25 de la DGT se contemplaba la instalación de un punto de recarga específico con medición independiente. Ese detalle no es menor.
Sin una medición diferenciada, Hacienda puede entender que el gasto es doméstico y rechazar la deducción.
- Atención. No documentar adecuadamente el consumo puede hacer perder el derecho a deducir incluso en situaciones claramente profesionales.
En definitiva, el vehículo eléctrico ha llegado para quedarse en muchas actividades. Y, desde el punto de vista fiscal, se le está dando cierto encaje, aunque no sin condiciones. La sensación de que ahora “todo es deducible” no se ajusta del todo a la realidad. Más bien ocurre que el análisis se ha desplazado desde lo porcentual hacia lo probatorio.
En otras palabras, ya no basta con decir cuánto se usa el coche para trabajar. Ahora hay que demostrarlo con coherencia, con documentación y, sobre todo, sin contradicciones entre lo que se hace y lo que se declara.
Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.
Un cordial saludo,





